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Soller... |
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Sóller
se abre al mediterráneo como
un inmenso balcón suspendido
en la sierra de Tramuntana. Acceder
al municipio a través de su
famoso tren es sólo uno de
los múltiples atractivos que
ofrece esta villa. El olor a mar se
funde con el aroma a cítricos
y aceite de oliva para transportar
al visitante a un municipio marcado
también por los dictados del
modernismo. Sóller está
formado, además, por el Port,
l'Horta de Sóller, Biniaraix
y l'Alqueria del Comte, rincones que
se han convertido en el refugio temporal
o vacacional de muchos artistas.La
belleza de su entorno es por sí
sola una razón de peso para
recalar en la localidad. A ello, hay
que añadir la huella que el
modernismo ha dejado en edificios
tan emblemáticos, como la iglesia,
el banco o muchos de los casals que
jalonan la población. Otra
visita curiosa es la del campo santo
que, en algunas de sus zonas, también
ha sido imbuido por los cánones
de la estética modernista.
Los platos más característicos
de Sóller son el arroz de pescado,
los caracoles, el gató y el
aceite de oliva. De hecho, existe
una cooperativa en el municipio donde
se comercializa este producto y cítricos.
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